Virtudes y valores humanos: hacia dónde caminar en la empresa

Original en LexLatin.com 

Además de códigos de ética, es necesario exigir ciertos comportamientos a través de cláusulas.

Vivimos en tiempos en que la probidad, la transparencia y la ética en la empresa son muy valoradas, impulsando las compañías, a nivel mundial, a desarrollar virtudes y valores humanos en el trabajo a través de protocolos o documentos escritos tales como códigos de ética, reglas de oro en la empresa y otro tipo de declaraciones de principios que se intentan aplicar al interior de las organizaciones empresariales. Este tipo de normas se implementan a través de herramientas cada día más exigentes. 

Mundialmente se ha escrito bastante sobre cómo hacer eficaces dichos objetivos y reglas de conducta en las organizaciones modernas, teniendo en ello la vanguardia los países anglosajones. Se ha puesto énfasis en la transparencia para el uso de los recursos de terceros, compromiso con los valores de la organización, responsabilidad en el comportamiento de ejecutivos y trabajadores para crear ambientes éticos en la empresa, entre otros. Las tendencias modernas apuntan a una constante comunicación y supervisión de los valores y principios institucionales, lo que en definitiva potencia a los trabajadores y los lleva en una dirección determinada, aumentando su productividad.

Empresas como Google, Facebook, Twitter y Chevron destacan por su cultura corporativa, que se identifica al interior de la organización como omo una de las principales características de la marca. Allí la dirección ha definido políticas, normas y procedimientos que cada colaborador interioriza. Se trata de la creación de una cultura que va más allá del cumplimiento de normas de no competencia o buen trato a clientes o transparencia con proveedores, orientándose hacia el interior de la organización, y de un modo transversal a los cargos desempeñados. 

Nuestro país no ha sido indiferente a esto, teniendo las grandes empresas códigos de ética bastante desarrollados y extensos, cuya acogida se exige a todos los trabajadores. No obstante ello, en materia laboral resulta difícil hacer exigibles estos comportamientos como parte del ideario de la organización, quedando muchas veces tales postulados como meras declaraciones de principios difíciles de aterrizar al caso concreto. Incluso es difícil para altos ejecutivos, quienes debieran encarnar más vivamente los principios de la institución. En estos casos sólo si se pacta una obligación o prohibición en un comité de gerencia o ello consta en un acta de directorio, la misma podrá hacerse exigible, aplicando algún tipo de responsabilidad. Fuera de esos casos, en general no resultan principios vinculantes.

Por lo anterior resulta aconsejable agregar en los contratos de trabajo de cada ejecutivo o trabajador las cláusulas que hagan alusión a estos principios y valores deseables, parte esencial del ideario de la compañía, conectándolos con las funciones o roles en concreto a desarrollar. Desde este punto de vista cada jefatura debiera colaborar en la redacción de este tipo de cláusulas, plasmando la cultura de la compañía en las principales funciones que tendrá un trabajador o roles de ese ejecutivo, o bien aquellas que quiere potenciar o desarrollar para ese cargo o posición. Lo anterior importa un ejercicio eficaz, siendo una buena forma de gestión hacia ese colaborador. Es la trazabilidad deseada para ese cargo; la dirección hacia la cual debiera siempre dirigirse. 

 

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